domingo, 30 de marzo de 2008

Cuestion de uñas.

Hace relativamente poco descubrí que, entre tantas otras cosas, soy una persona ansiosa. Y una de las consecuencias que tiene este hecho es que suelo comerme las uñas.
De hecho, prácticamente no tengo uñas. Ni en los pies ni en las manos.
Las uñas de los pies no me las como porque no tengo buena elongación. Entonces utilizo el alicate.
Como últimamente estoy tratando de controlar ciertas cosas que antes solían ser incontrolables, hace cuatro o cinco días tomé la decisión de dejar de comerme las uñas.
Me parece que estoy madurando.

Punto y aparte.

Estoy cursando doscientas mil horas por día. Y ya no quiero ir más a la facultad me parece. El tiempo ahí adentro no pasa, no sucede. Es como una cápsula atemporal.
El viernes pasado entré creo que a las 13.30 hs.
Cuando salí, ese mismo día, tenía las uñas bastante más largas.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Un viernes a las tres de la mañana.

Esta cancion la toco una y otra vez desde hace como dos años.
Es un tema que me gusta mucho y al cual cada vez le encuentro más significados. Es como si se fuera adaptando a mi vida mientras ésta transcurre. A pesar de que un amigo mío (íntimo, por cierto) me diga que es deprimente, yo no lo creo. En momentos de alegría la canto con mucha alegría. Y en momentos de tristeza la canto con mucha melancolía. Y en momentos de más o menos, la canto más o menos.
Nunca la toqué bien y nunca me preocupé porque sonara bien. La toco siempre en el piano y la grabé varias veces, siempre acá en casa. Tengo muchas versiones. Todas para piano y voz y, en alguna que otra, agrego algún viento, siempre MIDI. El piano prácticamente lo golpeo y no me importa que así sea. Si a alguien le molesta, que le pida a Claudio Arrau su versión de esta canción.
La mía que van a escuchar es del día de hoy. Y como todas las versiones que hago de este tema, es única en el día. "Toma uno", digamos. Sin correcciones ni mequetrefes ni surfunques.
De tanto tocarla, hay rearmonizaciones que me fueron saliendo y que me fueron gustando y que de vez en cuando las uso. Pero créanme que en el momento de tocarla sale lo que sale.
Paso a dejar la letra y la música. Esperemos sus oídos no se aturdan y que mis derechos legales no se vean afectados por publicar esta versión sin autorización.

No, la letra mejor no la publico. Escúchenla y ya. Mi castellano es bastante bueno todavía.
Ah, dos aclaraciones: 1) recomiendo escuchar con auriculares. 2) la grabación, en su totalidad, fue realizada bajo el importante efecto de un buen vino blanco.

lunes, 17 de marzo de 2008

Ñaca ñaca.

El miércoles pasado me junté con un amigo en casa. Nos juntamos con la idea de improvisar.
Ésta es una de las improvisaciones que hicimos. La idea era no pensar en nada, no tener nada prefijado, y ver qué surgía.
El muchacho dijo (sólo Dios sabrá por qué) "ñaca ñaca" justo después de que yo le dijera "estamos grabando". Y partimos de esa base.
Su nombre es Darío Bercovich y toca vientos. En éste caso, un clarinete.
Salió ésto:



jueves, 13 de marzo de 2008

Memoria que me condena.

Iba a escribir sobre algo. Sobre una situación. Tenía varias cosas pensadas.
Y me olvidé.
Me olvidé de lo que iba a escribir.
Y me da mucha bronca no poder recordarlo. Debo haber estado al menos diez minutos pensando en qué carajo iba a escribir. Pero no pude acordarme. No pude.
Es increíble que mi computadora por menos de doscientos pesos duplique su capacidad de memoria.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Messengereada 1.

Hay veces que en algunas conversaciones por Messenger surgen frases que me gustan. Sean dichas por mí o por la otra persona. Decidí empezar a subirlas acá
Hoy va la número 1.


lucasfridman@gmail.com dice:
por ahi tengo miedo de cerrar puertas nomas. tengo miedo de agarrarme el dedo cerrando puertas?

Chiste.


Recorté un chiste del diario (en realidad son dos chistes) porque me pareció muy bueno. Es del domingo 2 de marzo del corriente. En esa época (me animo a hablar de "época") yo estaba en otro lado distinto a Buenos Aires, con otro aire distinto y con un mar en frente del departamento. Ahora, en frente de mi departamento pasa el 80.


Relojito.

Cuando uno mira un reloj detenidamente suceden las siguientes cosas:

1) Uno puede prevenir exactamente lo que va a pasar.

La aguja se mueve periódicamente, con una velocidad constante y, lo que es aún más genial, va siempre para el mismo lado. Es decir que a uno nunca lo agarra desprevenido. Uno sabe que la aguja va a seguir girando siempre en el sentido de las agujas del reloj.

2) Uno se serena.

Quizás sea por esta sensación de constancia que mencioné anteriormente. Es como si fuera una hamaca. Que se mueve solamente sesenta veces por minuto. La velocidad justa y necesaria como para quedarse dormido. Hasta se puede hacer el ejercicio de hacer respiraciones múltiplo del segundo y, casi sin querer, el corazón llegará a latir tambien una cantidad de veces múltiplo.

3) Uno se abstrae.

Es casi como hacer ejercicios de técnica en cualquier instrumento.
Tuve un profesor de guitarra durante el 2006 que una vez me dijo lo siguiente: "Hacer ejercicios de técnica es algo que te serena mucho. Hasta te lo recomiendo como terapia. Yo hago entre media hora y cuarenta minutos por día. Te relaja. Uno no tiene que pensar en absolutamente nada. Los dedos se mueven solos una vez que entendiste el ejercicio, y la mente se libera. Después es simplemente una cuestión de acelerar el metrónomo de vez en cuando, y listo."
Bueno, lo genial del reloj es que uno no tiene que mover ni siquiera un dedo. El cuerpo está estático y la mente tambien. Y lo mejor de todo es que ni siquiera hay que acelerar el metrónomo de vez en cuando. Es más, ni siquiera se puede acelerar el metrónomo.

4) Uno puede mirarlo todo el tiempo que quiera.

Siempre y cuando no consuma mucha pila y siempre y cuando la pila que tenga puesta esté cargada, es muy probable que uno abandone al reloj antes del que el reloj lo abandone a uno.
El tipo va a estar ahi, siempre dando vueltas. Para que alguien lo vea girar. Si nadie lo ve, no le importa, el tipo sigue. Y si de repente a uno le dan ganas de verlo girar durante un rato largo, el tipo va a seguir y seguir.

5) Uno no pierde la noción del tiempo.

Cada segundo que pasa, uno lo ve pasar. Es decir que uno no se pierde nada de lo que sucede. Eso de "qué rápido que pasó el tiempo!" no existe. Eso de la relatividad del tiempo que inventó Einstein, es relativo.
Esta teoría podría ser llamada "La relatividad de la teoría de la relatividad".
Lo que quiero decir es que el tiempo es relativamente relativo. Y al ser relativamente relativo también es recursivo. Por eso no es casualidad que los relojes sean circulares.
Podría explicar esto con muchas ganas, pero no las tengo me parece. Creo que con un mínimo de esfuerzo se puede llegar a entender lo que dije.